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viernes, 9 de noviembre de 2012

EL RAVAL.....








Barrio Chino, Barrio Rojo, Arrabal, Little Islamabad, Rawal o Ravalkistán: son muchos los sobrenombres con los que se ha conocido a un barrio único, el Raval de Barcelona. Éste fue el arrabal o barrio extramuros de la ciudad condal.

El Raval ha sido un barrio portuario de mala vida durante años. Al caer la noche, la barriada de antaño era refugio de prostitutas, drogas y delincuentes; durante el día, era hogar de inmigrantes, sede de fábricas malolientes y un distrito prohibido y lujurioso. Su nombre parece predestinarlo a la marginalidad, pero precisamente es de ahí de donde el Raval extrae su carácter.

Hoy en día el Raval es uno de los barrios con más carácter de Barcelona. Se trata de uno de los distritos de moda, junto con el Borne. La oferta de ocio y cultura es sorprendente: restaurantes de fusión y étnicos, muchos shawarmas, bares, pubs y clubes a la última, museos y galerías de arte. Los locales modernos de la Barcelona nocturna se han trasladado también a esta zona y coexisten con el antiguo Raval. Se trata de un barrio cosmopolita y moderno, pero aún se adivinan resquicios de lo que fuera en sus viejos tiempos: un barrio de bajos fondos, de inmigración y de mujeres de vida.
La Rambla del Raval es un nuevo espacio ganado al barrio.

Cuando se pasea por esta agradable avenida, es inevitable fijarse en la multitud de inmigrantes árabes que la sitian aquí y allí. La mayoría de los locales son procedencia marroquí o paquistaní. De ahí, que al Raval se le haya bautizado cariñosamente como Ravalquistán o Little Islamabad. En el resto del barrio viven extranjeros, especialmente de Paquistán, Marruecos, Filipinas, India, China, Bangla Desh, Ecuador, República Dominicana.

Hoy en día, la parte alta del Raval alberga numerosas universidades, el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, el FAD (Fomento de las Artes Decorativas) y el Museo de Arte Contemporaneo de Barcelona (MACBA), que se ha convertido en una gran plaza pública que reúne a fanáticos del patinete.

Una de las calles más famosas del barrio es calle de la Cera. Se trata de una arteria donde predominaba la etnia gitana. Su nombre proviene de los ríos de cera formados por las numerosas velas colocadas ante la virgen de esa calle, para protegerse de la peste. De esta comunidad surgió la famosa rumba Catalana.

Una parada obligatoria es el mítico bar Marsella, en la calle Sant Pau. A principios de siglo fue un elegante café para señoritos, y después se convirtió en epicentro de la vida de alterne. También en la calle Sant Pau se encuentra un tesoro escondido: las hermosas decoraciones modernistas de los salones del Hostal España, obra de Domenech i Muntaner.

El Raval tiene mucho que ofrecer. Lo mejor es descubrirlo callejeando por sus pequeñas e intrincadas callejuelas, o como se dice en Barcelona, “ravaleando”. Alquila Apartamentos en Barcelona para sentir el auténtico sabor del Raval.


















Muchos besos a todas/os sigo queriendo a todo

"kiskis"

Muchos besos de Ave...Fenix...vuelve ....


domingo, 28 de octubre de 2012

VAMOS AL PARALELO, BARCELONA












Si sois amantes del mundo del teatro como yo, sabréis que cada gran ciudad tiene su zona de teatros. Algo así como el Broadway de Nueva York, salvando las distancias, claro está, podría ser en Barcelona la Avenida del Paralelo, una larga avenida que va desde la Plaza de España hasta el Puerto.

Hay un montón de vuelos baratos a Barcelona desde Madrid para poder disfrutar de esto que os decimos. Ya a finales del siglo XIX, en 1898, funcionaba por aquí el Moulin Rouge barcelonés. Los marineros que atracaban en el puerto de Barcelona se acercaban hasta aquí para buscar algo de diversión.

Otro de los grandes teatros que podemos ver por aquí es el Teatro Apolo, uno de los grandes clásicos de la escena nacional. Actuaciones de todo tipo, espectáculos y grandes conciertos han tenido lugar en él.

Se puede decir que el Paralelo era el Montmartre barcelonés. Bares, teatros, cabarets y cafés concierto llenaron la escena barcelonesa. Es una pena que uno de los lugares que tuvo más vida en Barcelona, hoy apenas sea un pequeño recuerdo de lo que fue. No se puede entender la Barcelona de posguerra sin el Paralelo.

El Paralelo suponía la cara risueña de una époda dura y difícil, un preludio de la alegría y la libertad, en donde se buscaba salir un poco de la caótica situación del país. Teatros y salas como el Cómico, el Arnau, el Cádiz, el Molino o el Victoria son recuerdos que más de un barcelonés de aquella época tendrá bien guardados en su memoria.

Hoy el Paralelo aún quiere perdurar como una zona alegre. Bares y restaurantes, teatros, tiendas… Sin embargo, no es lo que era, y se debería de intentar reactivar turísticamente una zona anclada en el olvido mediático. Desde aquellos tiempos, sólo teatros como el Victoria y el Apolo han mantenido la esencia del Paralelo.

Con la reciente apertura, tras varios años cerrado, del célebre Molino, parece que quiere de nuevo recobrar nuevos bríos el Paralelo barcelonés. La magia y el ambiente al que solían acudir todas las clases sociales de la ciudad vuelve a resurgir.







Muchos besos a todas/os sigo queriendoa todo

"kiskis"

besos de ave....fenix,,,vuelve...

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